martes, 14 de octubre de 2008

El 80 de Gracián.



Cautela al informarse.


"Se vive más de oídas que de lo que vemos. Vivimos de la fe ajena. El oído es la segunda puerta de la verdad y la principal de la mentira.


De ordinario la verdad se ve y excepcionalmente se oye. Raras veces llega en su puro elemento y menos cuando viene de lejos; siempre trae algo de mezcla de los ánimos por donde han pasado. La pasión tiñe de sus colores todo lo que toca, en contra o a favor. Se inclina siempre a impresionar: hay que tener cuidado con el que alaba, mayor con el que critica.


Es necesrio mucha atención en este punto para descubrir la intención del intermediario, conociendo de antemano de qué pie cojea. La cautela debe ser contrapeso de lo falto y de lo falso"


Interesantísima esta perla de Gracián. Muy recomendable para ilustrar el tema de la comunicación.

emisor->mensaje->receptor.

Faltan aún muchos elementos para completar el esquema básico de la comunicación humana. No hemos dicho si el mensaje es oral o escrito. Si es oral contamos con un porcentaje muy alto de éxito, teniendo en cuenta que transmitimos también con los gestos , la mirada... un 70% del total; el resto se consigue, obviamente, si compartimos el mismo idioma- el código-; si en el canal por el que discurre el mensaje no hay ruido que entorpezca la nitidez del contenido que se transmite... Con estas condiciones está prácticamente asegurada una comunicación de sobresaliente. El contexto, por aquello de las ventajas del directo, se da por supuesto ...
Entonces... ¿de qué habla Gracián? ¿A qué viene tanta suspicacia?. A algo que escapa a la cuadrícula de la comunicación; a algo que pertenece a la voluntad de decir exctamente lo que se dice; a la recta intención de intentar no filtrar en el mensaje nuestros fantasmas interiores o recibirlo con filtros sucios, opacos.
La webmaster realiza aquí y ahora una declaración de intenciones. Cuando dice blanco quiere decir blanco, sólo blanco y exactamente blanco. Para ello escoje lo mejor que sabe sus palabras, las reposa en su conciencia y las plasma. Y sólo así puede dormir tranquila. Eso es todo. A buen... pocas...
A la webmaster le gustaría que quien discrepa sea honesto y lo escriba. Así, el mensaje llega al receptor y el receptor tiene la posibilidad de explicarse.
Muchas gracias.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

No creo que tengas problemas de comunicación. En cuanto a emisor eres lo más que dicen ahora

Pero tu sabes igual que yo, que el mensaje no suele ser idéntico entre el que lo emite y el receptor. Hay multitud de interferencias que lo varían.
¿No has jugado nunca a ese juego en el que dices algo "a escuchitas" a alguien y éste al siguiente, y al siguiente... y así hasta que participan todos y al final no tiene nada que ver lo que ha dicho el primero con lo que ha entendido el último?

Con razón dijo aquel: (Han atribuí do a tantos esta frase que ya no sé con certeza quién será el padre)"Siempre serás dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras"

Y es que el contexto es a veces, muy, pero que muy traicionero

sunsi dijo...

Gracias, Mireia. Un comentario que me reconforta y me ayuda.

En la entrada se me ha quedado algo en el tintero: la comunicación escrita. Le falta ese 70% que proporciona la comunicación oral en un cara a cara. Debes suplir con todo el léxico posible para que el mensaje sea claro. De ahí que haya escrito explícitamente lo que para mí es un compromiso con la verdad: que el sí sea sí y se entienda como un sí;e ídem con el no.

A veces me tengo que pelear con las palabras, busco en el diccionario para no equivocarme de concepto, utilizo mucho el diccionario de sinónimos para encontrar la acepción adecuada y digo, como Juan Ramón Jiménez (salvando las distancias .. estoy a miles miles de km. del poeta)"Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas". Porque la palabra es muy poderosa, para bien y para mal.

Nunca jamás he querido ni quiero, intencionadamente, hacer daño con ese vehículo maravilloso del que disponemos los humanos.

Pero también es cierto que quien no se mueve jamás se romperá una pierna; quien no se maneja en la cocina, jamás romperá un plato... y quien nunca habla nunca se equivoca. Y vale la pena correr el riesgo de equivocarse. Estar callado es lo más cómodo, pero no sé hasta qué punto tendremos que dar cuenta de determinados silencios.

Abraçades

Anónimo dijo...

Nada de callar. Acuérdate de Quevedo:

"No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Pues eso

Bon día

Anónimo dijo...

Sunsi: Me hice un lío y no acabé con Quevedo. Sigo.

"Pues sepa quien lo niega, o quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda"

Todo eso salpimentado con "El arte de la prudencia, claro

Adios guapita

sunsi dijo...

Hace poco una chica estupenda que vive en Málaga, Luisa, (http://misideascotidianas.blogspot.com/), escribió una entrada que me encantó. Visito su blog todos los días. Es divertida, profunda, comprometida con causas que valen la pena , tiene muchos amigos... Cosas de la vida... estudió tres años en La Vall pero por asuntos laborales de su padre se mudó a otra ciudad.

Pues la entrada se titula: "No puedo agradar a todos" Te dejo el enlace por si quieres echarle un vistazo. http://misideascotidianas.blogspot.com/2008/10/no-puedo-agradar-todos.html

Gracias por el poema de Quevedo. Yo me quedé atascada en los dos versos más famosos:

"¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?"

Ahora, con el contexto completo, cobra el justo sentido.

Abraçades